‘Hannibal’ adereza con violencia su compleja psicología en su 1ª T


Imagen promocional con los actores de 'Hannibal'.Hablar de Hannibal Lecter es hablar de Anthony Hopkins y, sobre todo, de El silencio de los corderos (1991). Es en este espléndido thriller en el que la naturaleza del inmortal caníbal queda más patente, en el que su brutalidad convive en perfecta armonía con su intelecto y su elegancia. Sus posteriores secuelas y precuelas son, por decirlo de algún modo, más brutales y menos elaboradas. Es por eso que una recuperación del personaje para la pequeña pantalla planteaba la doble vía de exploración, amén de la necesidad de buscar un actor capaz de, al menos, mantener el tipo frente a la leyenda de Hopkins. El resultado es Hannibal, serie creada por Bryan Fuller (serie Héroes) y cuya primera temporada terminó hace casi un mes en Estados Unidos. A modo de resumen inicial, es un más que digno heredero de los mejores valores del personaje.

Estos primeros 13 episodios, cada uno con el nombre en francés de conceptos e ingredientes culinarios, narran la relación que se establece entre un asesor del FBI cuya capacidad para empatizar con los asesinos le vuelve vulnerable y el famoso psiquiatra Hannibal Lecter. Lo que comienzan siendo unas sesiones para controlar el estado mental del agente terminará convirtiéndose en una especie de experimento en el que el doctor lleva a la mente del agente hasta el límite de sus fuerzas en el proceso de búsqueda de un asesino en serie que imita los crímenes de otros.

De esta pequeña sinopsis se desprenden los dos pilares fundamentales de la producción. Por un lado, la violencia. Ya desde sus títulos de crédito iniciales, con una música tan brillante como inquietante que acompaña al dibujo del rostro de Hannibal Lecter con lo que parece ser sangre, queda patente. Incluso la forma de iniciar el capítulo piloto, inteligentemente titulado ‘Apéritif’, es significativa. El agente del FBI se halla en la escena de un crimen poniéndose en el lugar del criminal y recreando un brutal asesinato. Y de ahí en adelante, porque lo que se inicia como casos aislados que deben ser resueltos pronto se convierten en una escalada de salvajismo sangriento y morboso que lleva a la sensibilidad del espectador hasta sus tolerancias más elevadas. Una violencia, por cierto, extremadamente realista.

Pero no es esto lo más destacable de la serie. De hecho, se antoja más como una consecuencia innata a la historia del propio personaje. Lo interesante se halla en el otro pilar dramático: la psicología. A lo largo de los capítulos el espectador asiste a un verdadero descenso a los infiernos del protagonista. Poco a poco, caso tras caso, la mente del asesor federal se fragmenta hasta tornarse casi demente, incapaz de distinguir la realidad de lo que ocurre únicamente en su mente. Este proceso, magníficamente representado por el actor Hugh Dancy (Hysteria) y abordado con un realismo abrumador, termina por dominar al resto de elementos, entre otras cosas porque es la clave para desvelar todo el misterio acerca del inquietante doctor Lecter que se mueve por la escena como un titiritero.

Nace un nuevo Lecter

Desde luego, el hecho de que el proceso de destrucción mental que sufre el protagonista aporta al conjunto una entidad mucho mayor que si se hubiese optado por un producto simplemente violento. Los sueños, las pesadillas y esa forma de recrear los crímenes hacen pensar en una producción policíaca de suspense casi al uso. Y digo casi. La presencia de Lecter es lo que desequilibra la balanza. Una presencia que no sería nada sin la labor de Mads Mikkelsen (La caza). Su forma de abordar el personaje, la elegancia de su expresividad corporal y la forma que tiene de ganar terreno frente a otros personajes secundarios le convierten en un más que digno heredero de la labor de Hopkins. Antes aseguraba que era difícil imaginar a otro actor en este papel. Mikkelsen no solo lo consigue, sino que en determinadas situaciones eclipsa al veterano actor.

No quiero dejar pasar el hecho de que acabo de mencionar a Lecter como un secundario, algo incongruente con el hecho de que la serie se titule Hannibal. La verdad es que, como el personaje que da nombre a la producción, no todo es blanco o negro. En efecto, el protagonista es el personaje de Dancy. Es él el que sufre la mayor transformación, física y mental, y es él el que tiene un objetivo claro y más relevante. Es más, la presencia de Lecter en la trama crece de forma gradual, primero como un secundario al que se le pide consejo y más tarde como un aliado (o no) del héroe de turno. Curiosamente, es ese segundo plano el que más relevancia le otorga, pues le permite convertirse en un marionetista capaz de construir y manejar a todos los personajes a su alrededor. Es él el que dirige la investigación del protagonista, y es él el que juega con su mente. Les suena, ¿verdad? Es exactamente los mismo que ocurre en la ya mencionada El silencio de los corderos. Una prueba más del buen juicio a la hora de mantener la línea argumental.

Claro que el famoso psiquiatra caníbal no solo juega con la mente del protagonista. También con la de los espectadores. Al igual que en la película, durante prácticamente la mitad de esta primera temporada vemos al doctor como un hombre refinado, respetado en su profesión y de costumbres caras pero rutinarias. Evidentemente, cualquiera que conozca el personaje sabe de sus especiales gustos, pero eso es algo que se introduce en el subconsciente del espectador a través del montaje de imágenes tan dispares como Lecter cocinando y un hombre huyendo por un bosque. Es en el capítulo 6, de nuevo convenientemente titulado ‘Entrée’ (entrante o primer plato), en el que se muestra por primera vez la verdadera naturaleza de Hannibal, desencadenando a partir de entonces un torrente de imágenes y de intenciones subrepticias que ofrecen una visión más amplia de la trama y un mayor disfrute del desarrollo dramático de la serie en todos sus aspectos, incluyendo la concesión a algunos momentos caníbales.

Algo que, sin embargo, se muestra desde los primeros instantes en los que el personaje de Dancy empieza a soñar con un enorme ciervo negro. Una visión que le acompaña a lo largo de estos primeros episodios y que le llevan a sospechar del doctor en el tramo final de este descenso a los infiernos de la mente y del ser humano. Es este el elemento más simbólico y, al mismo tiempo, más inquietante por lo que tiene de revelador para el espectador, sobre todo a partir de cierto detalle en la consulta de Lecter. Un tramo final, por cierto, que concluye de forma magistral intercambiando los papeles que en su momento recrearon Hopkins y Jodie Foster (Taxi driver): el agente encerrado y el doctor visitándole en la cárcel.

Hannibal es una de las experiencias televisivas más complejas e inquietantes de la temporada. Su repercusión mediática, a pesar del atractivo del personaje, no ha sido excesivamente masiva. No es de extrañar. Su acabado técnico y su enfoque dramático se alejan mucho de los formatos tradicionales de las series de terror o policíacas. Pero eso precisamente la convierten en una de las series más recomendables. Poder disfrutar de nuevo de la inteligencia de un Lecter como el que compone Mikkelsen es tan gratificante como aterrador. Algo que sin duda se repetirá en la segunda temporada que anuncia, no cabe duda, nuevas vías de exploración de la compleja psique de uno de los mejores personajes de la historia.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

2 Responses to ‘Hannibal’ adereza con violencia su compleja psicología en su 1ª T

  1. Juano says:

    Hola.

    Tomando en consideración tu artículo, podría decir que Hannibal es un personaje que desestabiliza la armonía de cualquier lugar en donde se encuentre. Es un personaje inquietante, del cual sólo te puedes esperar lo único que es esperable de él: Como público, esperamos que Hannibal sea lo más brutal posible, porque nos encanta que sea así. Es la evolución del arquetipo shakespeareano del tipo cruel, tipo Ricardo III. Por lo que la serie no podría enfocar mejor la vida de Lecter antes de la obra El Dragón Rojo.

    Escribí un artículo relacionado con la serie en mi sitio, por si te interesa leerla:

    http://www.hijos-del-atomo.com/cine-y-series/hannibal/

    Me gusta esta página. La recomendaré y la visitaré más seguido. Saludos.

    • Gracias por tu comentario. Muy cierto eso que comentas acerca de la desestabilización. Creo que la espiral de locura que sufre el protagonista es la mejor prueba. Y desde luego, es lo más atractivo del personaje. A ver cómo evoluciona en la segunda temporada. Un saludo!

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