‘El hipnotista’: el drama del cine negro de personajes


Mikael Persbrandt es 'El hipnotista', de Lasse Hallström.Que un director cuya carrera se ha movido siempre entre dramas, romances y comedias decida de repente dar un giro y atreverse con un thriller genera ya de por sí un interés propio. Si ese director es Lasse Hallström (Chocolat), aún más. Cualquier aficionado que siga su filmografía de forma más o menos asidua comprenderá que un autor al que le gusta desarrollar hasta el detalle a sus personajes tiene todo un filón en la novela negra proveniente del norte de Europa que está tan de moda desde la saga Millennium. Y la verdad es que El hipnotista es un film de personajes. Tanto que eclipsa por momentos la trama.

De hecho, se podría decir que hay dos películas en una. Por un lado, la investigación de un brutal asesinato cuya única pista radica en los recuerdos de un joven en estado de shock incapaz de hablar. Por otro, el drama personal de un antiguo médico cuya carrera se vio truncada por una falsa acusación y cuyo matrimonio pasa por sus peores momentos después de una severa crisis. La primera disfruta de sus minutos al comienzo y al final, dejando toda la parte central de las poco más de dos horas para el profundo desarrollo de la segunda. El problema es que ambas apenas se nutren entre sí, llevando al espectador a perder el interés de una intriga que, por otro lado, se resuelve de forma algo brusca, casi como si de un ‘deus ex machina’ se tratara.

Eso sí, los personajes quedan perfectamente definidos. Poco preocupan los quebraderos de cabeza de una investigación que parece no llevar a ningún lado ante los conflictos emocionales de cada uno de los protagonistas, todos ellos encuadrados en un arquetipo de personaje. Por ejemplo, el policía solitario entregado a su trabajo, la madre frustrada y desesperada ante la situación que vive (una Lena Olin, por cierto, algo excesiva) o la investigadora que compagina trabajo y familia de forma ejemplar. Todos ellos conforman un paisaje dramático que, en otra situación y con otro argumento, podría haberse convertido en uno de esos dramas que tanto le gustan a Hallström. Pero no hay que olvidar que estamos ante un thriller, un cine negro cuyas reglas, incluso las particulares del género europeo, están aquí reducidas a su mínima expresión.

El hipnotista se convierte así en una intriga de personajes, en una historia sobre cómo unos individuos normales y corrientes unidos por la tragedia afrontan sus dudas y sus propios conflictos morales. Poco importa el desarrollo de la investigación y cómo esta afecta a los implicados más directos. De hecho, más o menos a mitad de metraje se dan las pistas suficientes para imaginarse un más que posible desenlace, lo que no evita alguna que otra sorpresa final. El propio director ha afirmado que esta película era un experimento personal en el que intentaba aunar ambos elementos: thriller y personajes. El resultado, sin ser malo, no llena lo que podría esperarse.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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