‘After Earth’: el naturalismo de la promoción familiar


Will y Jaden Smith protagonizan After Earth', de M. Night Shyamalan.Los vehículos audiovisuales para el lucimiento de una estrella no son algo que me disguste especialmente. Siempre y cuando estén bien realizados y el argumento posea la entidad suficiente como para mantenerse ajeno a la estrella de turno, son productos tan dignos como cualquier otro. El caso de After Earth, sin embargo, no cumple con este último requisito. Las intenciones de su principal estrella, Will Smith (Hombres de negro III), por convertir a su hijo, Jaden Smith (En busca de la felicidad), en un reflejo de su legado como estrella del cine comercial son tan evidentes que chirrían en todo momento en una historia, por otro lado, tan sencilla y entretenida como la de otros títulos veraniegos.

Es este uno de los principales atractivos del conjunto, y es al mismo tiempo su principal escollo para desarrollarse correctamente. Ver a padre e hijo en pantalla, el primero instruyendo al segundo para sobrevivir en un peligroso planeta, se antoja extraño cuando debería ser al contrario. Es más, da la sensación de que dichas instrucciones trascienden la ficción para convertirse en auténticos consejos de cara a conquistar la taquilla. Desde luego, la práctica falta de argumento de fondo en esta historia de supervivencia no contribuye a evitarlo. Salvo por los minutos iniciales en los que el espectador es puesto en antecedentes, el resto no es más que un estudio, por llamarlo de algún modo, de las relaciones paterno filiales en entornos militares. Una lástima, pues lo que se cuenta en esos primeros momentos daba pié a una historia mucho más interesante.

Y en medio de todo esto, M. Night Shyamalan sigue a lo suyo. He de confesar que mi estima por el director de El sexto sentido (1999) terminó con Señales (2002). Desde entonces, su forma de realizar y los trabajos elegidos tienden a una indefinición y unos giros argumentales finales tan previsibles como forzados. Bueno, salvo en materia medioambiental. Sus últimos trabajos poseen el denominador común de su preocupación por la naturaleza y el equilibrio del planeta, y esta aventura de ciencia ficción no se queda atrás. La obsesión de los Smith por convertir a su hijo en estrella se impregna de ciertas dosis acerca del peligro de destruir el planeta. Y no me refiero exclusivamente al hecho de que la Humanidad haya abandonado un planeta destruido por la polución y el agotamiento de recursos. El diseño de las nuevas ciudades y de los aparatos y naves tiene una deliberada influencia naturalista, desde la forma de las embarcaciones (una especie de manta-raya) hasta los compartimentos o los brazos mecánicos (con formas de celdas de panal o articulaciones óseas).

Que los componentes artísticos de una película vayan cada uno por su lado no debería ser bueno. En el caso de After Earth, empero, no es del todo negativo. La película entretiene siempre y cuando se sepa lo que se va a ver. Dejando a un lado la simpleza de su argumento o de los conflictos emocionales, y dando por hecho que el director simplemente está para mover la cámara, el film distrae gracias a su ajustada duración y a una factura técnica bastante notable. Como decimos, una lástima que no se hayan explotado más las virtudes que se intuían en sus compases iniciales. Pero bueno, es lo que es: una forma más de promoción familiar.

Nota: 5,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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