‘Trance’: el punto de vista adecuado


Los protagonistas de 'Trance' buscan el escondite de un cuadro robado.La trayectoria cinematográfica de Danny Boyle (Slumdog millionaire) es de lo más variopinta, abarcando proyectos de prácticamente todos los géneros. Eso no ha impedido que su sólida forma de entender la narrativa audiovisual se haya impuesto muchas veces a unas historias tan sencillas como clásicas o directas. Es el caso, por ejemplo, de 127 horas (2010) o de su última propuesta, un thriller psicológico que evoca constantemente títulos clásicos del cine y que, sin embargo, posee una fuerza visual tan única que lo convierte prácticamente en algo novedoso.

Desde luego, lo más atractivo de Trance es la forma en que se narra el viaje a través de los recuerdos de un asistente de subastas que no recuerda dónde escondió un cuadro robado. El constante juego entre realidad y ficción, entre presente, pasado y subconsciente, supone un reto al espectador, que se ve obligado en todo momento a prestar atención a los más mínimos detalles para poder comprender el momento y el lugar en el que se encuentra la acción. De hecho, es tanta la atención que se debe prestar a dichos elementos que la historia logra distraer lo suficiente como para presentar un giro dramático final inesperado y perturbador, sobre todo por las implicaciones morales que tiene.

Empero, el guión se presenta excesivamente lineal en su conjunto. Aquí es donde entra la magistral labor de Boyle. Gracias al repetido recurso de los espejos y los reflejos, posiblemente el elemento más característico de la conexión entre realidad y ficción, el director británico mantiene en la retina la idea de que todo puede ser un sueño, un trance provocado con un único fin: desvelar la verdad, aunque dicha verdad no sea necesariamente la que el público espera. Valiéndose de una fotografía muy saturada que se nutre a su vez de una paleta de colores muy contrastada, el autor de Millones (2004) da forma a un conjunto onírico, casi surrealista, en el que los personajes se mueven como piezas de una partida en la que no se descubre a los jugadores hasta la fantástica resolución final.

Este es, por otro lado, el talón de Aquiles del film. La película puede no llegar a comprenderse bien si no se presta la atención necesaria. Además, los múltiples giros que se producen en su tercio final sin duda llevarán a equívoco a más de un espectador, generando una confusión innecesaria que podría haberse resuelto con una narrativa algo menos radical. Sin embargo, si eso hubiese ocurrido no estaríamos hablando de Danny Boyle. La obra es en su conjunto un más que digno suspense sustentado no solo por un director capaz de engrandecer un guión algo sencillo, también por unos actores muy completos, en especial Rosario Dawson (Imparable) y James McAvoy (Wanted). Boyle vuelve a demostrar que una historia, por sencilla que sea, puede engrandecerse con el punto de vista adecuado.

Nota: 7/10

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: