‘Revenge’ se pierde en tramas secundarias en su 2ª temporada


Emily VanCamp tendrá que afrontar muchas pérdidas en la segunda temporada de 'Revenge'.Una de las mayores dificultades a la hora de construir una historia es encontrar el equilibrio perfecto entre la libertad de acción que otorga una buena definición de un personaje y el descontrol que eso puede provocar. Suele decir la teoría que el guionista debe dejar que sus personajes actúen libremente, descubriendo muchas veces caminos narrativos que  ni siquiera había planteado. Cualquiera que haya escrito alguna ficción sabe a lo que me refiero. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando dicha libertad termina por desvirtuar la naturaleza de la trama? Si el guión es sólido, se entenderá como una evolución natural; si no, generará un caos sin sentido que convertirá a los personajes en desconocidos. Algo similar le está ocurriendo a la serie Revenge, cuya segunda temporada ha borrado casi de un plumazo la temática de la venganza para centrarse en una especie de cruzada contra el terrorismo manejado por potentes grupos empresariales denominados a sí mismos “La Iniciativa”.

El final de la primera temporada ya dejaba entrever que la premisa inicial de la venganza por la muerte de un ser querido era solo la punta del iceberg dramático de esta producción creada por Mike Kelley (serie O.C.). A lo largo de estos nuevos 22 episodios dicha intuición no solo se confirma, sino que se convierte en un gigante que devora al resto de tramas secundarias hasta convertirlas en parte de sí mismo. Es más, devora incluso la idea inicial de destruir a una familia que acabó con la reputación y la vida de un hombre inocente. Este cambio de aires no debería ser necesariamente malo si no fuera por las formas.

Quizá la mejor forma de entender dicho cambio sería contestando a la siguiente pregunta: ¿de qué va Revenge? ¿Es una venganza personal? ¿Es el ataque contra una poderosa familia? ¿O es la forma en la que un grupo de personas tratan de derrocar a una poderosa organización secreta? El hecho de que una serie de corte tan sencillo y directo como esta posea tantos interrogantes es, por la propia incongruencia que supone, negativo para su factura final. Existen en esta segunda temporada demasiadas tramas abiertas que, de un modo u otro, se dejaron así al final de la temporada anterior. Y aunque se ha intentado que todas ellas confluyan hacia un mismo punto, lo cierto es que dicho objetivo está lejos de lograrse. A esto hay que añadir la presencia de nuevos personajes que han traído consigo nuevas tramas.

Al final, esta segunda entrega de la serie se convierte en una amalgama de historias, secretos y traiciones que empañan uno de los mejores elementos de la producción televisiva: su directa sencillez. Y todo viene provocado por lo que comentábamos al principio, es decir, la excesiva libertad otorgada a unos personajes cuyo plano desarrollo emocional les impide alcanzar cotas más altas, generando así historias que en algunos momentos llegan a convertirse en bucles continuos de un quiero y no puedo. El mejor ejemplo del caos provocado se halla en su protagonista, interpretada por Emily VanCamp (Infectados), quien en más de una ocasión se muestra perdida dentro de su propia vendetta contra esos diablos con rabo y tridente que son los miembros de la familia Greyson.

Unos giros inesperados

Todo esto no significa que la serie tenga una mala factura, sino que debilita las cualidades ya de por sí débiles que tiene la serie. Y uno de esos pilares es la sabia introducción de los giros dramáticos en los momentos más idóneos del desarrollo argumental de esta segunda temporada. Muchos de ellos, por cierto, dirigidos a simplificar un poco la trama y a eliminar personajes secundarios cuya vida empezaba a ser molesta e innecesaria. Ahora bien, el hecho de suprimir dichas tramas secundarias en pos de una mejora en la calidad de las historias principales hace pensar que los responsables han atisbados los peligros de seguir por esa senda.

Estos giros, además, abren las puertas a un futuro totalmente distinto al que se presuponía en el último capítulo de la etapa anterior… o tal vez no tanto. Tras unos episodios en los que los protagonistas, incluso los menos influyentes, deben hacer frente a la amenaza de esos tenebrosos hombres y mujeres capaces de dominar el entorno económico y social de la historia, la resolución del último episodio (o mejor dicho, de los dos últimos, pues forman un díptico titulado La verdad) vuelve a poner las piezas en posiciones relativamente similares al punto de partida, aunque evidentemente sin la ingenuidad que demostraron en los primeros compases de la trama. O eso cabría esperar.

Esta segunda temporada ha sido, en una palabra, irregular. Más irregular que su predecesora, y todo provocado principalmente por un descontrol dramático de las tramas secundarias. Descontrol que, por ejemplo, ha dado un protagonismo excesivo a la ira del personaje de Nick Wechsler (Chicks, man), un ingenuo Jack que resulta incluso ridículo en algunos momentos, o que ha provocado triángulos amorosos secundarios que poco o nada han aportado al conjunto de la serie. La excepción se encuentra en el personaje de Henry Czerny (El equipo A), cuya ironía e indiferencia ante todo lo que ocurre aporta la nota cómica que permite al espectador tener la esperanza de que todo lo ocurrido en estos nuevos capítulos no ha sido más que un desliz, un exceso que será reparado a lo largo de una tercera temporada ya anunciada.

La sensación que queda tras finalizar esta última entrega de Revenge es contradictoria. Al igual que ocurre con las telenovelas, su calidad dramática deja bastante que desear. Sus tramas se alargan innecesariamente a través de recursos tan falsos como fallidos, y muchos de sus personajes existen simplemente porque gustan a la audiencia. Sin embargo, engancha y consigue mantener el interés merced a unos giros dramáticos inesperados que modifican el panorama de toda la producción y que obligan a pensar en un futuro interesante o, por lo menos, que regresará a esa venganza a la que hace referencia el título.

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: