‘Resacón en Las Vegas’, comedia adolescente para adultos


Zach Galifianakis, Bradley Cooper y Ed Helms en 'Resacón en Las Vegas'.Hay directores que se identifican fácilmente con un tipo de cine. Martin Scorsese (Casino), por ejemplo, tiende a relacionarse con historias sobre la mafia o el crimen organizado. James Cameron ha realizado, en su mayoría, producciones de ciencia ficción, como demuestran Terminator (1984) o Avatar (2009). El caso de Todd Phillips es mucho más concreto. Su especialidad es la comedia desmadrada y exageradamente alocada, normalmente enmarcada en alguna celebración y con unos finales cuanto más salvajes mejor. Eso es, al menos, lo que se puede deducir viendo en su filmografía títulos como Aquellas juergas universitarias (2003) o Road Trip (2000). Aunque si una se lleva la palma es Resacón en Las Vegas (2009), cinta que rompió todos los moldes de la hasta entonces comedia adolescente y que ha dado lugar a una exitosa trilogía, cuya última entrega se estrena el viernes 31 de mayo.

Y digo que rompió todos los moldes por dos motivos fundamentales. El primero es que supo trasladar los pilares de la comedia adolescente a un entorno mucho más adulto, al menos en teoría. El segundo, que pertenece al desarrollo del film, es su capacidad para sorprender al utilizar la ausencia de recuerdos en todo momento. La propia premisa de la trama da lugar a ese recurso, pues la historia comienza cuando un joven y sus tres amigos deciden ir a celebrar la despedida de soltero del primero a Las Vegas el día antes de la boda. La mañana siguiente a la despedida el novio ha desaparecido, uno de los amigos ha perdido un diente y hay un tigre y un bebé en la habitación del hotel, totalmente destrozada. Los tres amigos iniciarán entonces la búsqueda del prometido, para lo que tendrán que reconstruir una noche de la que no recuerdan absolutamente nada.

No es la primera vez que se utiliza una técnica semejante, es cierto, pero el acierto de Phillips radica en el hecho de presentar a tres personajes relativamente normales y convertirlos en auténticos salvajes una vez el alcohol entra en su organismo. A diferencia de otros films en los que el espectador descubre la trama casi al tiempo que los personajes, en Resacón en Las Vegas los personajes descubren su olvidada noche, pero el espectador solo puede entregarse a un auténtico ‘tour de force’ en el que cada descubrimiento lleva aún más al extremo una trama, por lo demás, tan simple y lineal como cualquier otra que esté narrada cronológicamente. En este sentido, el film guarda cierto parecido con Memento (2000): ambas pierden el atractivo si se analizan de forma cronológica.

Al final poco importa la resolución de la trama, más que previsible. Lo que cuenta es el viaje de regresión que deben hacer tres personajes que, por cierto, se han convertido en todo un icono de la cultura popular moderna, sobre todo el interpretado por Zach Galifianakis (En camapña todo vale), quien saltó a la fama a raíz de este niño en el cuerpo de un hombre que es capaz de cualquier cosa por unos amigos que conoce desde hace horas, y que es el verdadero caos en la ecuación de la película. Y aunque es su personaje el que mejor se adapta a lo absurdo de la situación, no hay que olvidar a los otros dos protagonistas. Bradley Cooper (El equipo A) encarna a la perfección al hombre que teme perder a un amigo de la infancia, mientras que Ed Helms (Sigo como Dios) se encaja como un guante al comedido compañero que pierde los papeles casi más que ningún otro cuando se emborracha.

Tópicos adultos

Todo lo anterior lleva a una inexorable conclusión: Resacón en Las Vegas es un film previsible y plagado de tópicos. Sí, es cierto, pero eso no es necesariamente malo. Prueba de ello es que, por ejemplo, ganó el Globo de Oro a la Mejor Comedia. Posiblemente uno de los motivos principales sea el hecho de que todos estos elementos mil y una veces abordados se enmarcan en un contexto adulto, con problemas verdaderos y con situaciones que pueden provocar conflictos mucho mayores que un mero desencanto adolescente. El hecho de que todo transcurra durante una despedida de soltero, en la ciudad del pecado, y con un entorno en el que la responsabilidad por los actos pasados está siempre presente, generan la sensación de estar ante algo más que una desmadrada comedia. Al fin y al cabo, y como mucha gente habrá confesado al empezar los títulos de crédito finales, todos nos sentimos reflejados en estos tres personajes tan dispares.

Desde luego, la película de Todd Phillips es alocada, salvaje y en muchos momentos excesiva. Empero, nunca llega a superar ciertos límites… hasta las revelaciones finales. La película utiliza con mucha inteligencia las distintas formas de presentar los acontecimientos de esa noche desaparecida del recuerdo hasta el punto de que no se alcanza a contar todos los momentos, sólo aquellos estrictamente necesarios para resolver el misterio del novio desaparecido. Cámaras de vídeo, testimonios de personajes con los que se encuentran, el bebé, el tigre, etc. Cada uno de ellos es una llave que abre una puerta de la memoria, pero que deja en la oscuridad al resto… hasta las revelaciones finales.

Sin duda, lo más recordado de este film es y será la sucesión de fotos encontradas en una cámara que desvelan lo ocurrido durante aquella fatídica noche. Todo lo que se había estado ocultando hasta ese momento y muchas de las incógnitas que quedan en el aire cuando se cierra el último plano de la trama se revelan en forma de instantáneas que provocan tantas o más carcajadas que el propio desarrollo argumental. Un recurso más que se acerca a una realidad que todo el mundo ha vivido alguna vez, tanto si se ha perdido la memoria como si no. Fue un acierto, sin duda, y se convirtió en un sello personal de la película y de la saga.

Tal vez no vaya a pasar a la historia como una comedia determinante en el desarrollo del género, pero Resacón en Las Vegas aporta algo de luz a un género cada vez más saturado de adolescentes, sexo y humor sin sentido. La película de Phillips sube un peldaño la edad de sus personajes y la del público al que va dirigida para convertirse en una propuesta “más seria”, más coherente en todos y cada uno de sus detalles. Como decíamos más arriba, poco importa cómo termine. Es más, se sabe casi desde el principio. Lo importante es la forma de resolver los enigmas para saber qué ocurrió durante la noche. Y la película es, en ese sentido, un claro modelo de lo que hay que hacer.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: