‘Scary Movie’, sexo, parodia y argumento en armónico equilibrio


El asesino de 'Scary Movie' se sorprende por la prótesis de silicona que ha apuñalado.Cinco películas en 13 años. Ese es el balance que ha dejado una de las sagas cómicas más exitosas de los últimos tiempos cuyas claves han sido, fundamentalmente, la parodia y el sexo. Con motivo del estreno de su quinta parte vamos a repasar algunos de los conceptos que hicieron mundialmente famosa a Scary Movie (2000), amén de convertirla en un referente para un subgénero que ha quedado en llamarse “spoof”, y que no es otra cosa que una parodia de diversos títulos sin que estos tengan necesariamente nada entre sí. No cabe duda de que la evolución de la saga ha ido decayendo a marchas forzadas, y lo ha hecho en buena medida por llevar al extremo dos de los elementos que hicieron del primer título una obra a tener en cuenta dentro del género, si es que eso puede decirse de una obra con semejantes características.

Nos referimos al número de películas parodiadas y al componente sexual que centra buena parte de los chistes de este film dirigido por Keenen Ivory Wayans (Sobredosis de oro) y creado por sus hermanos, Shawn y Marlon Wayans, ambos protagonistas de una trama que, en líneas generales, sigue los pasos de Scream (1996) y cintas similares que a mediados de los 90 del siglo pasado relanzaron el género de los asesinos en serie. Si bien el guión es simple en exceso y sus personajes no van a ningún sitio, la película sabe aprovechar el valor de las películas en las que se basa para componer un marco cómico rico en referentes culturales e, incluso, inteligente en sus referencias sexuales, como es ese primer momento en el que el asesino no mata a su víctima por las prótesis de silicona que lleva en el pecho.

Escatológica como pocas, Scary Movie supo aprender de sus predecesoras en este subgénero para encontrar el límite a sus bromas pesadas y a sus devaneos con el sexo más explícito. Dejando a un lado la calidad tanto narrativa como interpretativa de sus responsables, todos ellos logran disimular las limitaciones propias emulando todos los elementos de la saga escrita por Kevin Williamson (guionista de Sé lo que hicisteis el último verano), llegando incluso a utilizar algunos de sus recursos para convertir el film en una auténtica versión cómica del original, por supuesto con sus devaneos correspondientes con otros films.

Al final, y al igual que ocurría con las películas de Leslie Nielsen (Agárralo como puedas), la trama importa poco. ¿O no? Pensándolo fríamente es cierto que el devenir de los personajes es irrelevante y que la ejecución de los giros argumentales o de las secuencias de acción queda en un segundo, tercer o cuarto plano. De hecho, muchas veces puede que ni existan. Pero a pesar de todo, el espectador siempre pide, aunque sea mínimamente, un esqueleto que sea capaz de aguantar la serie de hilarantes incoherencias que se presentan ante nuestros ojos.

El film de los hermanos Wayans supo hacerlo, entre otras cosas porque no dejó que la imaginación emigrase más allá de un puñado de títulos que compartían no solo género, sino claves narrativas, escenarios clave y personajes arquetípicos, al menos en su gran mayoría. Esto, aunque pueda parecer un hecho casual o menor, termina por ofrecer una imagen de conjunto concreta que admite su origen referencial solo para proponer una visión diferente de un género que en círculos privados siempre ha sido un tanto parodiado. El hecho de que se incluyan escenas de films no relacionados es simplemente una consecuencia de la iconografía creada capaz de sobrepasar géneros y gustos, como pueden ser los planos giratorios de Matrix (1999) o las confesiones del niño de El sexto sentido (1999).

Descontrol evolutivo

Desde luego, lo más complicado de Scary Movie es encontrar todas las películas a las que hace referencia. Como ya hemos dicho, es un film evasivo, sabedor de sus propias limitaciones y del público al que va dirigido. En este sentido, y salvando las distancias de épocas y argumentos, cabría situarla entre los mejores títulos de las llamadas spoof movies. Y curiosamente, su sentido de la coherencia y de la mesura es lo que más se ha dejado notar en el resto de la saga y de películas derivadas que han surgido en estos años. Se ha dejado notar por su ausencia, quiero decir.

A medida que han avanzados los años, este tipo de propuestas paródicas han hecho de las bromas sexuales su estandarte de batalla hasta el punto de saturar al espectador, salvo a aquellos adolescentes que solo con oír el nombre de algún miembro sexual se ruborizan y ríen nerviosamente. He de confesar que, con todas sus carencias, el primer film que aquí analizamos fue uno de los que más me hizo reír en su momento, no tanto por los chistes como por la fluidez con la que parodiaban visualmente algunos momentos clásicos del cine de terror moderno.

En la actualidad, sin embargo, la saturación referencial ha llevado a que las tramas se vuelvan absolutamente incoherentes, rompiendo ese esqueleto tan necesario al que antes hacíamos referencia. Es muy cierto que la culpa de esto la tiene, sobre todo, la proliferación del género de terror, que en un año es capaz de presentar varios títulos realmente impactantes, lo que obliga a un film de estas características a incluir cuantas más parodias mejor, lo que termina siendo una desventaja. Si a esto añadimos que cada vez más este tipo de historias han tratado de desmarcarse de sus originales para intentar presentar una trama única creada a partir de escenas de sus referentes, el resultado es una especie de monstruo de Frankenstein que, por desgracia, no está tan lleno de vida como su original.

Lo cierto es que la proliferación de secuelas e imitaciones de Scary Movie la han convertido con los años en una de esas obras curiosas, divertida en sus limitaciones y hasta modélica en su forma de tomar prestadas las famosas secuencias de las películas que parodia. Sin embargo, es un producto esclavo de sus propios argumentos, y eso se ha demostrado con unas secuelas que ofrecen más sexo, más absurdo y menos trama. Porque sí, hubo trama en el original del año 2000. Era sencilla, era simple y muy esquemática, pero existía. A este tipo de historias no se le pide más, pero tampoco menos. El film de los hermanos Wayans se encuentra en dicho punto.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: