La 2ª temporada de ‘Alphas’ mejora su argumento antes de morir


'Alphas' ha sido cancelada tras su segunda temporada.Uno de los riesgos más peligrosos de una serie policíaca es caer en el tedio de resolver casos criminales demasiado similares episodio tras episodio. Es un problema que se puede trasladar a todo tipo de producciones televisivas de ficción que contengan elementos equivalentes. Es lo que le ocurrió a Alphas en su primera temporada. Su necesidad de presentar casos de personajes con cualidades superhumanas para ampliar el limitado espectro de los protagonistas llevó a la serie a una falta de objetivo que trató de paliarse con ese villano a escala global y un final realmente interesante. Como ya comentamos cuando hablamos de sus primeros episodios, parecía claro que una segunda temporada dirigiría sus miradas hacia una trama menos episódica. Así ha sido, y lo cierto es que el show televisivo ha ganado consistencia, aunque haya sido demasiado tarde.

Y es que esta segunda temporada, que consta de 13 capítulos, es un canto de cisne para este grupo de superhombres que, liderados por un doctor, deben hacer frente a las cada vez más claras amenazas de otros alphas, en concreto a la de un hombre inmortal que pretende acabar con la raza humana para dar paso a un nuevo orden. Para los lectores de los cómics, dicha trama les será harto conocida. Pero me desvío de lo verdaderamente importante. En efecto, es un canto de cisne. Mucho mejor que su primera entrega, el daño que hizo la falta de dirección de los primeros episodios impidió que acaparara más seguidores, obligando a cancelar la serie al final de esta entrega. Y es una lástima, pues deja en el aire numerosos interrogantes que abren, a su vez, nuevas vías de desarrollo dramático.

Sin lugar a dudas, la mayor presencia del villano se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del saneamiento de la trama de esta serie. Interpretado por John Pyper-Ferguson (Betty Anne Waters) de forma más que solvente, su personaje aúna locura y comprensión, amor y odio, a partes iguales. Como todos los megalómanos, es capaz de buscar justificación a las ideas más descabelladas, generando un sinfín de debates en torno a diversos temas que enriquecen la trama. Pero además, los creadores de la serie, Michael Karnow (serie CatDog) y Zak Penn (Elektra), aprovechan su presencia para crear todo un mundo de estos superhombres a su alrededor, dando un sentido a la presencia cada vez mayor de estos personajes. Dicho de otro modo, justifican la necesidad de introducir nuevos personajes secundarios con el protagonismo de un principal.

Por otro lado, hay que reconocer que esta segunda temporada de Alphas gana en dramatismo, principalmente gracias a los conflictos internos y familiares del grupo protagonista. Si en los primeros episodios asistíamos a unas relaciones más bien tópicas en las que primaba la comicidad y un drama descafeinado, la propia serie adquiere conciencia de su propia entidad para tomarse algo más en serio. Algo que se personaliza en un personaje secundario, el de la hija del doctor (de nuevo interpretado por David Strathairn) que se vuelve pieza clave tanto para el desarrollo argumental de buena parte de la segunda temporada, como para el desenlace final y las motivaciones de algunos de los sucesos.

Tal vez sea demasiado tarde

Sí, es cierto que la serie mejora sus expectativas en esta nueva temporada. Los personajes, que se ven obligados en el último episodio de la anterior temporada a tomar conciencia de su lugar en la sociedad, están ligeramente evolucionados. Algunos como el de Ryan Cartwright (Sironia) deja a un lado su extremado autismo para volverse algo más cercano. Otros, como los de Azita Ghanizada (Blood shot) y Laura Mennell (Elegy) han aprendido a convivir con sus poderes y sus propios demonios internos. Empero, todo esto no es suficiente para mejorar la imagen global de la serie.

En cierto modo, puede que los creadores hayan llegado tarde. Si buena parte de la primera temporada se hubiese sacrificado para incluir estos nuevos 13 episodios en su predecesora tal vez estaríamos hablando de otro futuro para la serie. Salvando las distancias, es algo similar a lo que le ocurrió a Fringe, serie que comenzó de una forma y tuvo que modificar su camino a mitad de la primera temporada. Lástima que esta serie de superhéroes no virase su rumbo unos capítulos antes. Dicho esto, que nadie se engañe. La calidad a nivel narrativo de la producción no se equipara a las grandes series. Por poner un ejemplo cercano, no tiene nada que ver con Héroes, de la que debería haber tomado algún que otro apunte, al menos en lo referente a la entidad de los personajes.

Ese ha sido el principal punto débil de la serie de televisión apoyada por el canal SyFy. La decidida apuesta por un producto algo menos cargado de dramatismo que otras producciones actuales la convierte en una serie menor, aunque una cosa no esté necesariamente relacionada con la otra. Y me explico. Al igual que le ocurrió a la ya citada Héroes, la serie comenzó con el descubrimiento de las habilidades por parte de un grupo de individuos, y cómo estos se unían para ayudar a otros y, de paso, salvar el mundo. Como hemos dicho, la segunda temporada está cargada de dramatismo… pero es un dramatismo provocado por acontecimientos externos, no por la propia lucha personal de cada uno de los personajes contra sus demonios interiores. Esta falta de autoreflexión, sustituida por un contexto algo liviano y episodios con bastante acción, la convierten en un producto entretenido pero olvidable, perdiendo la capacidad de impactar al espectador. Para cuando han querido desarrollarlo en la segunda temporada, ya era tarde.

Decir que Alphas es una mala serie sería muy injusto. A lo largo de sus limitados 24 episodios ha demostrado que tenía potencial para ser, al menos, un producto potente dentro de la ciencia ficción. Sus personajes eran interesantes, los poderes y su explicación científica eran tan reales como creíbles, e incluso la presencia de un villano a escala global apuntaba hacia un conflicto que podría haber durado varias temporadas. Sin embargo, la serie está lejos, muy lejos del nivel que cabría esperar de ella. Y ello es, principalmente, porque nunca llegó a respetarse a sí misma. Sí, mucha acción y algunas secuencias realmente logradas, pero el aspecto narrativo queda en un segundo plano. Estamos en una época donde los espectadores buscan ante todo un producto que les cuente algo sólido. Por desgracia, Alphas se dio cuenta de eso demasiado tarde.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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