‘Tipos legales’: el inexorable paso del tiempo no afecta a los clichés


Alan Arkin, Al Pacino y Christopher Walken son el trío protagonistas de 'Tipos legales'.El tiempo no pasa en balde para nadie. No lo hace para el ciudadano de a pié, pero tampoco para las estrellas de Hollywood… ni para sus personajes. Una conclusión tan simple como demoledora es lo que se obtiene de la nueva película de Al Pacino (Heat), Christopher Walken (Atrápame si puedes) y Alan Arkin (Pequeña Miss Sunshine), una comedia tan sencilla y previsible como distraída en la que los veteranos actores demuestran, una vez más, que son capaces de salvar casi cualquier cosa. Y es que sin ellos esta producción se convertiría en un compendio de clichés y situaciones al más puro estilo de la comedia norteamericana moderna.

Y es que esta historia sobre la última noche de un antiguo criminal justo el día que sale de prisión es una sucesión de lugares, conversaciones y gags vistos en más de una ocasión, con la originalidad, o mejor dicho la curiosidad, de que ahora son personajes con los problemas típicos de la vejez. Tal situación origina algunos de los momentos más divertidos, como ver a Pacino en la camilla de un hospital delirando por la mezcla de pastillas que se ha tomado para poder aguantar la noche. Sin embargo, poco más. La trama, que bien podría haber contenido algún que otro giro dramático de cierto empaque, se desarrolla de forma lineal sin sorprender al espectador más que con algún que otro punto divertido.

El principal escollo al que se enfrenta el film de Fisher Stevens (Beso en Manhattan), que por otro lado realiza una labor más que correcta en la planificación y la creación de ambientes, es que desvela los pocos interrogantes casi desde el principio. De poco sirve tratar de presentar al personaje de Pacino como un hombre astuto que conoce de antemano su final si ya se muestra quién va a ser el encargado de llevarlo a cabo. Por no hablar del hecho de que su final se ve venir casi desde el primer plano de la película. Todo ello termina por restar interés a una historia que, repetimos, tiene sus tres patas fundamentales en los tres integrantes principales de su reparto.

Al final, Tipos legales se antoja distraída, por momentos entretenida y por momentos algo tediosa. Una oportunidad única para ver a tres grandes actores realmente envejecidos, algo cansados y, en cualquier caso, muy afectados por el paso del tiempo. El film es un canto a las segundas oportunidades, a cumplir las últimas voluntades en vida y a defender aquello que más nos importa, aunque sea con decenas de años a nuestras espaldas. El problema es cómo lo hace. La mejor forma de comprobar la trascendencia o intrascendencia de la película es haciéndose la siguiente pregunta tras encenderse las luces. ¿Qué habría pasado si los personajes fuesen algo más jóvenes y estuvieran interpretados por actores de segunda categoría de Hollywood? Probablemente, que estaríamos ante un producto con poco contenido.

Nota: 5,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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