‘Tesis sobre un homicidio’: los errores de la guerra de intelectos


Ricardo Darín es profesor y perseguidor de Alberto Ammann en 'Tesis sobre un homicidio'.El equilibrio entre la información que se expone y la que se oculta en un film de intriga es y debe ser muy exacto. Demasiado de uno o de otro suele llevar bien a la previsibilidad, bien a la confusión y al desinterés. El caso de esta Tesis sobre un homicidio, que trata de ser una especie de nueva El secreto de sus ojos (2009), es un claro ejemplo de dicho desequilibrio en una historia que, aunque vista en infinidad de veces, prometía mucho más de lo que finalmente ofrece. Y su principal carencia estriba en un desarrollo irregular, con numerosos errores que desconectan de la trama, amén de un final tan indescriptible y abierto que deja demasiado a la imaginación.

Llega a ser comprensible que en una historia de la obsesión de un experto en derecho por demostrar una teoría homicida, en una historia donde dos intelectos juegan una intrincada partida por demostrar cuál de ellos es superior al otro, los responsables traten por todos los medios de ofrecer algo diferente. Pero dicho intento puede provocar el efecto contrario, sobre todo si no se cuidan los pequeños detalles en los que tanto incide el argumento, como de hecho ocurre. Al espectador se le ofrecen dos personajes extremadamente inteligentes, y mientras uno de ellos (el antagonista) siempre permanece convenientemente en el limbo de la inocencia, el otro (protagonista) cae en una serie de trampas y errores que no concuerdan con su carácter.

Por decirlo de algún modo, el film de Hernán Goldfrid (Música en espera) cae en los errores que se esfuerza por denunciar a través de un profesor de Derecho que enseña a sus alumnos aquellos detalles que delatan hasta al criminal más pintado. Y como decimos, es una lástima. El desarrollo dramático de la intriga cuenta con los suficientes elementos para convertir al conjunto en un muy buen relato de suspense. Con una pareja como Ricardo Darín (Nueve reinas), que empieza a personificar un tipo de rol muy concreto (aunque no por ello es menos convicente) y Alberto Ammann (Lope), cuya presencia inquieta casi desde el principio, la película cuenta con una buena baza para escenificar esa lucha entre héroe y némesis, entre asesino e investigador.

Tesis sobre un homicidio es un film inacabado, tanto en su desarrollo como en su resolución. Bien planificada y estructurada, sus intenciones se revelan demasiado pronto, y el duelo entre los protagonistas queda empañado por esas pequeñas decisiones que llevan a pensar que no todo es tan inteligente como cabría esperar. Sí, la ambientación es la adecuada. Sí, el planteamiento es de lo más atractivo. Pero el resto se queda en un quiero y no puedo. Al final resulta un film tan entretenido como olvidable.

Nota: 5,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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