‘Boss’, ambición y poder ocultos con la enfermedad en la 2ª T


Kelsey Grammer repite como el temible alcalde de Chicago en la segunda temporada de 'Boss'.Dice el tema que acompaña los bellos títulos iniciales de Boss que el reino de Satán debe terminar. Esa podría ser una traducción aproximada de la frase ‘Satan your kingdom must come down’, título de la canción compuesta por Robert Plant y que perfectamente podría definir el tema de la segunda temporada de esta producción acerca de un alcalde de Chicago cuyo poder para manejar colaboradores, ciudadanos y políticos alcanza unas cotas realmente insospechadas. Habrá quien considere que el constante tour de force de estos nuevos 10 episodios queda resuelto de forma algo inverosímil, y hasta cierto punto puede ser cierto. Pero de lo que no cabe duda es que la serie protagonizada por Kelsey Grammer (15 minutos) es un mosaico tan fascinante como inquietante de lo fuertes que pueden llegar a ser la codicia, la ambición y el poder, todo tamizado por una enfermedad que más que agravar los conflictos supone una distracción para el verdadero meollo de toda la trama.

Porque sí, la demencia por cuerpos de Lewy sobrevuela el arco dramático que compone esta segunda temporada hasta hacerse en algunos momentos casi omnipresente. Es el culpable, a priori, de determinadas decisiones; es la pista que lleva al fracaso más absoluto a un periodista; y es la motivación que se encuentra detrás de algunas de las crisis consistoriales más importantes de estos capítulos. Sin embargo, y como todo buen truco de magia (o truco político, pues queda patente que la política se sirve de herramientas similares), no es sino una distracción para el espectador, que asiste sobrecogido a una supuesta caída casi en picado del protagonista para verle luego resurgir de sus cenizas merced a un movimiento tan inesperado como contundente.

La presión ejercida sobre el personaje de Grammer, quien vuelve a demostrar su gran categoría como actor gracias a una interpretación, cuanto menos, magistral, llega hasta tal punto que los responsables, con el guionista y creador de la serie, Farhad Safinia (Apocalypto) a la cabeza consiguen que parezca el final del mandato del alcalde, sobre todo si se tiene en cuenta que esta segunda temporada es el final de la serie (algo sobre lo que hablaremos más adelante). Nada más lejos de la realidad. No solo no termina derrotado, sino que logra tener a todos sus enemigos comiendo de su mano o hundidos en la más absoluta miseria. Tan solo algún cabo suelto queda pendiente, sin duda con vistas a una tercera temporada que ya nunca llegará. Esta sensación de desesperación y la posterior resolución, rápida y algo desconcertante, es lo que provoca que el espectador sienta cierto recelo hacia la resolución, considerándola como el ‘Deus ex machina’ de las obras clásicas griegas.

Empero, sería conveniente analizar desde otro punto de vista el desarrollo de la trama. Sí, la enfermedad existe y, como queda patente en la serie, cada vez es más agresiva. Lo que ya no queda tan claro, sobre todo si se tienen en cuenta ciertos diálogos del último episodio (uno de los mejores, por cierto), es que dichos cuerpos de Lewy modifiquen el juicio del alcalde de Chicago hasta hacerle más influenciable o, si se prefiere, menos agresivo. Esa posibilidad de interpretar las palabras finales de Tom Kane es lo que permite hacer una nueva interpretación de todo lo visto anteriormente como si de una especie de estudio sociológico del comportamiento político se tratara, algo que, en mi opinión, no hace sino agrandar la figura del protagonista y le otorga a la producción un enfoque mucho más interesante.

No hay enemigo grande

La segunda temporada de Boss queda definida por un acontecimiento que marca buena parte del desarrollo del drama. Si la enfermedad es el trasfondo que acompaña al protagonista a lo largo de los 10 episodios, el atentado contra su vida es lo que influye en las posteriores relaciones tanto suyas como de los personajes secundarios, que crecen en esta nueva entrega de forma exponencial. Dicho atentado es el pistoletazo de salida para todos los males que afectan al personaje de Grammer, es el motor de muchos de los escenarios políticos que se desarrollan y es el que, con su resolución, define a todos y cada uno de los personajes, sobre todo los principales y sus posturas respecto al alcalde Kane.

Da la sensación de que no hay un enemigo mayor para el protagonista que él mismo. No en vano, logra acallar las voces en contra, compra todas las manos que se oponían a él y elimina de la partida a aquellos que estaban tan cegados por su codicia y su ambición que no vieron el juego con perspectiva. De todos ellos destaca uno que ha conseguido mantenerse a flote, el de Kitty O’Neill, interpretado por Kathleen Robertson (Hollywoodland). En cierto modo, está cortada por el mismo patrón que el personaje principal, logrando reponerse de sus errores y de las derrotas sufridas en la primera temporada para terminar en un punto similar al que empezó, aunque con más poder específico.

Pero más allá del arco narrativo o el desarrollo dramático de los personajes, Boss vuelve a demostrar que posee un alma propia en el complicado mundo de las series políticas. Gracias a esa pálida fotografía y al uso de primeros planos muy cercanos el espectador se sumerge en esta historia de traición, corrupción y ambición para, nos guste o no, ser manejado por una trama que ni siquiera atisba a reconocer. Tal vez lo más interesante, como suele ocurrir en estos casos, es comprobar que a pesar de todas las tropelías y decisiones de dudosa moralidad que toma el protagonista, siempre nos situamos a su lado. No hay en su comportamiento ningún atisbo de otra motivación que no sea el poder personal y político en la ciudad de Chicago. Ni siquiera parece querer ascender en el escalafón (Gobernador, Senador, tal vez Presidente). Simplemente, desea perpetuarse, y para ello hace lo que sea necesario.

Antes comentábamos que la segunda temporada es el final de la serie. Aquellos que la hayan visto habrán comprobado que muchas tramas secundarias quedan en el aire a la espera de una resolución, como es la historia del Fiscal de Chicago, la revelación del pasado de uno de los principales secundarios de esta temporada, el interpretado por Jonathan Groff (serie Glee) o el propio desarrollo de la enfermedad. Esto se debe a que la cadena responsable de la producción, Starz, decidió cancelarla tras finalizar estos 10 capítulos ante la falta de éxito que estaba teniendo entre el público mayoritario. Y aunque no es de extrañar esta falta de acogida (es un serie difícil, con muchas tramas y personajes, y de ritmo demasiado pausado), tiene el suficiente número de seguidores como para que la cadena se plantee la posibilidad de una pequeña Tv movie en la que se cierre de una vez por todas la historia de Tom Kane.

Esperemos que así sea, sobre todo por el bien del propio producto. El nivel de complejidad y de profundidad dramática que ha alcanzado en esta segunda temporada es muy alto, y sería una lástima que quedase empañado por un final abierto que deja a la imaginación las desventuras del alcalde de Chicago y de todos aquellos que pretenden usurpar su puesto o sacar provecho del mismo. Con todo, y si lo analizamos como final de serie, Boss deja con la boca abierta. No es espectacular visualmente hablando, pero el grado de corrupción y de ambición política que se muestra pocas veces se ha visto en una pantalla de televisión. No hacen falta grandes aspavientos ni explicar las jugadas antes de realizarlas. Los resultados de las acciones y de las decisiones quedan patentes al final. Podremos encontrarnos un poco perdidos durante el camino, pero el premio al llegar a la meta es más que satisfactorio.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: