‘Incompatibles’: Francia se viste de Hollywood


Laurent Lafitte y Omar Sy protagonizan 'Incompatibles', de David Charhon.Que Francia intenta desde hace años realizar un cine hollywoodiense no es ningún secreto. Más allá de su cada vez más espectacular puesta en escena, las tramas de sus films, sobre todo los de acción, tienen numerosos puntos en común con los respectivos referentes norteamericanos, aunque con el tamiz francófono. Y es lo que le ocurre al nuevo proyecto de David Charhon (Cyprien), una historia que en España, y en muchos otros sitios de Europa, pasaría más o menos desapercibida si no fuese porque su protagonista, Omar Sy, dio la campanada hace casi un año con Intocable.

Desde luego, Incompatibles no destaca por su originalidad. Más bien, es previsible en exceso. Sus personajes, aunque bien definidos, apenas poseen conflictos más allá de los generados por la incompatibilidad de los caracteres protagonistas, auténtico motor del conjunto debido en buena medida a la labor interpretativa. Y aunque sea una comedia de acción, son pocos los momentos en los que logra arrancar una risa al espectador. Y a pesar de todo, es sumamente entretenida, lo que evidencia un ‘savoir faire’ por parte de sus responsables que ya les gustaría tener a muchas otras producciones.

Tal vez su principal aliciente sea su duración, poco más de 90 minutos en los que no hay lugar para el respiro, y donde la trama evoluciona con constantes giros menores que absorben la atención del público hasta obligarle a dejarse llevar por los acontecimientos, entregándose al más puro entretenimiento sin necesidad de exigir algo más que el respeto necesario para no resultar ofensiva desde un punto de vista intelectual. Desde luego, lo consigue. Y lo hace gracias a sus dos actores principales que, como decíamos antes, ponen en imágenes una lucha de caracteres y, en cierto modo, de modos de vida: el de la capital y el del suburbio.

Es en estos conflictos, y en alguna que otra escena de acción realmente conseguida, donde se hallan las mejores armas de una película que, por lo demás, es deudora en exceso de sus referentes, entre los que cabría encontrar Arma letal (1987), Superdetective en Hollywood (1984) y El profesional (1981). Da la sensación de que con tanto homenaje y referente el film pierde parte de su propia alma, puede que por temor a desarrollar su propio arco narrativo alejado de situaciones ya conocidas. Claro que existen muchos ejemplos de películas que, con los mismos elementos, han realizado un trabajo peor.

Nota: 6/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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