‘Siete psicópatas’: la psicopatía como inspiración del escritor


Colin Farrell, Sam Rockwell y Christopher Walken son tres de los 'Siete psicópatas'.He de reconocer que soy uno de los defensores de la anterior película de Martin McDonagh, Escondidos en Brujas (2008). Su mezcla de humor negro, crimen organizado y diálogos de lo más surrealista fue un soplo de aire fresco en un género que muchas veces se abandona a la violencia y la simplicidad de sus personajes. Por eso tenía curiosidad por su segundo proyecto, cuyo título y reparto ya inducen a pensar en un producto tan divertido como su anterior trabajo. Y no defrauda. Con esa capacidad tan pocas veces vista en un director para mantener la sonrisa en todo momento, McDonagh nos cuenta una historia dentro de otra historia que, además, cruza muchos de sus elementos narrativos con un segundo arco argumental.

Puede parecer complejo, y tratándose de otro director y de otros actores tal vez lo fuera. No es el caso. El film, con un ritmo constante y dinámico, no pierde nunca de vista los diferentes objetivos de sus personajes, a cada cual más psicópata, como reza el título. Es gracias a ellos que las situaciones que se narran, aun siendo extravagantes y muchas veces imposibles de creer, resultan no solo verosímiles, sino extremadamente divertidas. Baste como ejemplo la historia del personaje de Tom Waits (El libro de Eli), la obsesión canina de Woody Harrelson (Los blancos no la saben meter) o la secuencia inicial, toda una declaración de intenciones que marca la pauta de lo que más tarde será el devenir del film.

Lo más interesante de la película se encuentra, como suele ser habitual, en lo que subyace al relato en sí mismo. Siete psicópatas es una historia dentro de otra historia, es cine dentro de cine entremezclado con una trama de mafiosos de tres al cuarto. Es una historia de perdedores que buscan una última salida a su situación límite, algunos a través de la fantasía de la escritura, otros con la contundencia de las armas. La inteligencia de los diálogos, algunos realmente conseguidos, ayuda a entender todos y cada uno de los niveles del film al tiempo que provoca, como ya hemos mencionado, la sonrisa constante, por momentos la carcajada. No es una película perfecta, ni mucho menos (la proliferación de personajes secundarios impide el buen desarrollo de alguno de los principales), pero desde luego es una labor más que notable.

Claro que buena parte del logro de la producción se haya en el reparto de vértigo que presenta, desde un Colin Farrell (Camino a la libertad) constantemente ebrio hasta un Christopher Walken (Hairspray) que demuestra, una vez más, que necesita hacer muy poco para trasmitir todo un abanico de emociones. Todos y cada uno de los actores, con un Sam Rockwell (Moon) inconmensurable a la cabeza, se encuentran en un estado de gracia, a medio camino entre la autoparodia y la seriedad de afrontar a sus personajes. Algo que demuestra, por cierto, que el papel del director con los actores es esencial para un buen resultado. Siete psicópatas es, en este sentido, un muy buen resultado.

Nota: 7,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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