‘Django desencadenado’: desenfreno esclavista de inicio mudo


Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson y Jamie Foxx en 'Django desencadenado'.Quentin Tarantino (Pulp Fiction) está demostrando que, independientemente de que su cine guste más o menos, es capaz no solo de ofrecer un punto de vista muy particular sobre cada uno de los géneros cinematográficos, sino que convierte a sus obras en puntos y aparte dentro de la evolución cinematográfica. Y lo hace tomando muchos modelos narrativos, aunque adaptándolos a su particular verborrea dialéctica, cromática y violenta. Un producto como Django desencadenado se ajusta como un guante a sus obsesiones y sus manías, aunque aprovecha la ocasión para realizar una denuncia contundente contra la esclavitud y el dominio del hombre sobre el hombre.

Es este aspecto, sin duda, el que más juego le ofrece al director para sacar a relucir todo su ingenio. Las secuencias iniciales, incluyendo unos títulos de crédito tan sencillos como imprescindibles, recuerdan en todo momento a ese magistral inicio de Malditos bastardos (2009), con la que comparte al siempre excelente Christoph Waltz. A partir de ahí, el relato se convierte en un viaje por una de las etapas y regiones de Estados Unidos más oscuras, dando rienda suelta al deleite de poder hacer justicia con unos esclavistas a los que, de un modo u otro, se ridiculiza. A este respecto es inolvidable la parodia sobre una especie de Ku Klux Klan protagonizada por Don Johnson (Tin Cup) y Jonah Hill (Infiltrados en clase). Insuperable.

El director del díptico Kill Bill demuestra que no ha perdido ese toque tan personal para el exceso. Exceso en la violencia, con un clímax similar al de su reflexión sobre la II Guerra Mundial (tanto en tensión como en disparos y sangre); exceso en los diálogos, con unos actores sencillamente perfectos (con especial mención a Leonardo DiCaprio y Samuel L. Jackson, amén de Waltz); exceso en la música, soberbia como siempre; y exceso en la duración.

Y por desgracia, este es el punto débil del proyecto. No cabe duda de que estamos ante uno de los mejores films del año, y que hace méritos propios para competir en todos los premios posibles. Empero, el guión comete el error de prolongar innecesariamente determinados momentos de la trama, en especial una conclusión posterior al clímax que no solo se hace algo monótona, sino que elimina por completo la tensión lograda previamente. Esto, unido a algunos diálogos algo innecesarios y posiblemente un poco sobreactuados, impiden que la película sea redonda. Pero hay que reconocer que son males menores en medio de un desenfrenado festín como es Django desencadenado.

Nota: 8/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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