‘Jack Reacher’: el “fuera de campo” del antihéroe


Jai Courtney y Tom Cruise, mano a mano en 'Jack Reacher'.Algunas veces, las que menos, una cinta sorprende no tanto por ser diferente a la idea que se transmite desde los anuncios y las sinopsis, sino por revelarse como un producto con alma, con una visión muy particular de una historia tantas veces vista en la pantalla. Fue el caso, en su momento, de El caso Bourne (2002) y sus respectivas secuelas. Lo nuevo de Tom Cruise, quien perfectamente podría dar inicio a otra saga cinematográfica al estilo Mission: Impossible (1996) pertenece a esta categoría. No es que haya grandes actuaciones (aunque todas dan lo mejor que se puede esperar de ellas) ni espectaculares carreras, peleas o explosiones. Simplemente existe una labor de dirección y planificación sumamente precisa que otorga al conjunto un aire distinto y atractivo.

Christopher McQuarrie, guionista de Sospechosos habituales (1995) y con solo una película a sus espaldas, recurre a un amplio abanico de técnicas narrativas para atrapar la atención del espectador desde el primer instante gracias a la presentación de un tiroteo desde el punto de vista de una mirilla telescópica. La tensión y ansiedad previas a los disparos pocas veces han sido tan evidentes. Lejos de limitarse a un trabajo formal al uso, el director juega con los elementos diegéticos y extradiegéticos de forma magistral, situando a la platea en el punto de vista que le interesa en ese momento y, lo que es más importante, generando la incertidumbre necesaria en todo thriller que se precie acerca de la identidad de un personaje, de sus intenciones o del mundo que le rodea.

Tal vez sea este elemento el más significativo de Jack Reacher, aunque no es el único. De hecho, el propio protagonista se revela atípico a medida que avanza el metraje. A través de diálogos excesivamente literarios en algunos momentos (lo que muchas veces hace cojear un poco las secuencias y genera cierta confusión al comienzo de la trama) se puede intuir su naturaleza solitaria y algo antisocial. Empero, no es hasta el final cuando se comprueba aquello que se menciona en un momento del film: “no soy un héroe”. Aunque cueste ver a un Tom Cruise sin escrúpulos, el personaje termina quedándole como anillo al dedo gracias, en primer lugar, al sentido de la justicia algo mesiánico que posee y, en segundo lugar, a la violencia de los villanos a los que se enfrenta.

Lo cierto es que esta película, basada en el libro Un disparo de Lee Child, tiene todas las papeletas para ser el pistoletazo de salida de una nueva franquicia. Sin embargo, no hay que engañarse. Aunque el guión es sólido y combina con inteligencia intriga, acción y humor, la diferencia estriba principalmente en la labor del director en todos los niveles, desde la dirección de actores hasta la apuesta formal, pasando por la desnudez de la violencia o el humor negro que imprime a ciertos momentos de tensa espera. Sin eso estaríamos hablando de una película más de suspense.

Nota: 7/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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