‘The master’: todos necesitamos un objetivo


Philip Seymour Hoffman y Joaquin Phoenix, maestro y seguidor en 'The master'.Toda religión, en su origen, es una secta. Y toda secta comienza, de un modo u otro, con un líder, un maestro que promueve una idea capaz de convencer, poco a poco, al resto de la sociedad. Este es parte del trasfondo de la nueva película de Paul Thomas Anderson (Magnolia), una auténtica joya cinematográfica que, como ocurre en su filmografía, no es apta para todos los gustos. Todo en ella rezuma un gusto exquisito, de forma y de fondo, que pone sobre la mesa numerosos dilemas morales que aún hoy en día afectan al individuo, desde la desorientación personal hasta la manipulación ideológica.

Tomando como base la Cienciología tan de moda gracias a importantes personalidades del arte y la cultura, Anderson indaga en las relaciones personales de dos personajes llamados a complementarse, uno siendo el líder espiritual y el otro la espada y el escudo de dicho espíritu. Una relación que, curiosamente, no se mantiene en un estado equitativo de respeto y/o admiración, sino que trata de inclinar la balanza hacia uno u otro lado, convirtiendo más bien a uno en esclavo del otro. No hace falta decir que es la mano la que depende del cerebro, y no al revés.

En la plasmación de esta idea, además del sobrio estilo visual del director, se revelan imprescindibles los actores. La labor de Joaquin Phoenix (Señales) y Philip Seymour Hoffman (Radio encubierta) es sencillamente excepcional, sobre todo la del primero, amén de una transformación física (sorprendente su delgadez) y psicológica en un hombre derrotado por la vida, sin rumbo aparente ni planificado, incapaz de contener su rabia, su dolor y su desdén hacia sí mismo. Cabe destacar el proceso de cambio que se produce gracias a su mentor, un maestro que logra minar su voluntad y su propia forma de ser a través de ejercicios físicos y mentales cuyo objetivo final, aunque se denomine liberación, no es otro que el control de la mente por parte de otra persona.

Anderson analiza en este The master la influencia de la religión, los mesías y los oradores en aquellos individuos faltos de autoestima y de objetivo en la vida. Y lo hace con su estilo habitual, algo escueto narrativamente hablando en sus primeros minutos pero revelador en su conjunto. Como decíamos al principio, no es un film para todos los ojos. Sin embargo, no hay que olvidar quién es el director, la crudeza de su estilo formal y la desnudez de las emociones de sus personajes. En este sentido, la película se revela como una inteligente y atractiva propuesta para conocer más de cerca los orígenes sectarios de toda religión o culto fanático.

Nota: 8/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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