‘Las sesiones’: la sencillez de una interpretación soberbia


Helen Hunt y John Hawkes protagonizan 'Las sesiones'.Todos los años hay algún que otro film cuyo máximo aliciente es la labor de su reparto. Algunas veces poseen un guión extraordinario; otras, simplemente, cuentan con un vehículo excepcional para que los actores puedan dar lo mejor de sí. La nueva película de Ben Lewin (Georgia), basada a su vez en un artículo escrito por Mark O’Brien, periodista y poeta protagonista de esta historia y que durante la mayor parte de su vida estuvo paralizado de cuello para abajo a causa de la polio, dependiendo de un pulmón artificial para poder sobrevivir.

La historia ya es, en sí misma, muy dramática. Tal vez sea por eso, y por el carácter positivo del protagonista, por lo que la cinta no gira en torno a la desesperación o la soledad del personaje, sino más bien a la esperanza y la ternura de una persona consciente de su situación y del sacrificio que exige a todos aquellos que le rodean, llegando a considerarse culpable de acontecimientos de su infancia de los que no es responsable. Y hay que reconocer que esta huida del dramatismo más lacrimógeno es su mayor acierto. Gracias a la inocencia y a la fresca naturalidad con la que se abordan la situaciones el director logra arrancar siempre una sonrisa al espectador, muchas veces convertida en risa.

A esto contribuyen, y de qué forma, todos los actores, sin excepción. Evidentemente, tanto John Hawkes (Martha Marcy May Marlene) como Helen Hunt (La maldición del escorpión de Jade) se llevan la palma. El primero resulta brillantemente enternecedor moviendo apenas el cuello, dejando todo su trabajo a la expresividad facial y, sobre todo, a la forma de abordar sus frases. De la segunda poco más hay que decir salvo que vuelve a demostrar, y van ya unas cuantas veces, que es una de las mejores intérpretes de su generación. Sería una injusticia que no fueran nominados a los Oscar de este año.

Con todo, la sensación final de la película no es plena. La historia se centra tanto en las emociones del personaje principal y su relación con su terapeuta sexual que se olvida, casi de forma deliberada, del impacto que dicha relación tiene en el entorno de ambos personajes, eliminando varias tramas secundarias de interés. El director, también guionista en esta ocasión, sobrevuela muy por encima los conflictos familiares que se generan en la vida de la terapeuta, así como limita en exceso la relación entre Hawkes y su cura de confianza, un William H. Macy (Gracias por fumar) del que se podría haber sacado mucho más. Puede que no sea una película perfecta, pero Las sesiones es un deleite interpretativo y todo un canto al positivismo y la sencillez que no debe pasarse por alto.

Nota: 6,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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