‘En campaña todo vale’: golpes bajos en la corrupción política


Si hay un país capaz de colgar de la ventana todos sus trapos sucios para que el resto del mundo pueda verlos, ese es Estados Unidos. La conciencia crítica de muchos de sus artistas ha dejado a lo largo de los años auténticas joyas de la literatura, de la música y del cine. En el ámbito político tal vez sea este último el que más destaque. Y aunque el drama o la intriga suelen ser los géneros escogidos para abordar la corrupción política y los intereses empresariales que están detrás de las campañas electorales, también hay comedias, aunque sus resultados no siempre son los buscados.

Sobre todo si lo que se busca es una ridiculización del mundo político a través del exceso más característico del humor modernos estadounidense. Algo de esto hay en lo nuevo de Will Ferrell (Hermanos por pelotas) y Zach Galifianakis (Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!). Porque sí, la crítica hacia su sistema electoral y la falta de escrúpulos de los candidatos para ganar un puesto que ni siquiera saben gestionar es demoledora, y comprobar que los dirigentes no son sino marionetas con un nivel cultural cercano al del bebé que recibe un puñetazo en la película es, al mismo tiempo, lamentable y previsible.

Empero, esa necesidad de mostrar en todo momento el exceso como recurso cómico juega en contra de una trama que tiene algunos elementos muy destacables, sobre todo desde el punto de vista interpretativo. El metraje se vuelve excesivamente tedioso en su segunda mitad, alargando innecesariamente una historia en pos de la inclusión de secuencias a cada cual más irreverente, absurda o burda (como la infidelidad de la mujer de un candidato o el ataque de locura de otro). Al final, el film se resiente demasiado de estas aspiraciones, convirtiéndose en insulso y, curiosamente, menos cómico de lo que cabría esperar.

Antes mencionaba al reparto como lo mejor del conjunto. Todos los actores, sin excepción, realizan una labor encomiable con sus respectivos papeles. Comenzando por un Ferrell más que cómodo en su ya conocido papel de hombre machista, soberbio y egocéntrico, y terminando por un Galifianakis espléndido en la piel de un hombre algo extravagante, bondadoso e inocente que cambia (a peor) a lo largo del film. Aunque si de algo se nutre indirectamente el relato es de sus secundarios, destacando por encima de todo a los asesores de campaña interpretados por Jason Sudeikis (Algo pasa en Las Vegas) y Dylan McDermott (En la línea de fuego). Lástima que su trabajo no esté acompañado de una comedia algo más seria.

Nota: 5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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