‘El fraude’: la doble moral de la familia perfecta


Contar con actores como Richard Gere (Los amos de Brooklyn), Susan Sarandon (Pena de muerte) o Tim Roth (Reservoir Dogs) en una ópera prima debe de ser tanto una bendición como una losa muy pesada. Intérpretes de tanta veteranía y calidad ofrecerán a los personajes un entidad psicológica y física que, más que probable, no tendrán sobre el papel. Y así ocurre en este primer largometraje de Nicholas Jarecki, sobre todo si nos centramos en el detective que tiene los rasgos de Roth, tal vez el mejor personaje de todos. Los tres se ven envueltos en una intriga absorbente en la que a cada giro argumental la situación se complica con nuevas revelaciones.

Pero es una ópera prima, como hemos dicho antes, y esto juega en detrimento del conjunto. Así como el desarrollo narrativo de la historia y de las verdaderas relaciones de los personajes (por cierto, muy lograda la forma en que se van resquebrajando las primeras impresiones que se ofrecen al espectador) evolucionan de forma coherente y al ritmo necesario para no perderse en un laberinto de cifras, nombres y datos, la resolución de los mismos queda explicada en un abrir y cerrar de ojos, demasiado apresurada teniendo en cuenta el pulso narrativo del director y del propio guión. Da la sensación de que, en un intento de no sobrepasar un minutaje concreto, Jarecki opta por realizar una especie de deus ex machina para solventar la papeleta del protagonista con un toque mágico de su varita.

Este final tan abrupto genera una desazón que se alimenta, por otro lado, de algunas carencias dramáticas de la historia que también se apoyan en el plantel de actores. Una intriga de este cariz, que combina con inteligencia la intriga financiera y la intriga dramática, parece pedir una mayor incidencia en la relación del matrimonio formado por Gere y Sarandon, mostrado solamente con algunas pinceladas para tratar de sorprender al espectador con un giro argumental en el tercer acto. Sin embargo, dicho giro queda mermado, precisamente, por la falta de información explícita acerca de la verdadera naturaleza de la relación (aunque es fácil imaginársela).

El film se revela como una buena intriga, un reflejo no solo de la sociedad en la que vivimos donde los más poderosos terminan saliéndose con la suya, sino también del fraude moral (más que el económico y más evidente de la película) de una clase social que es mueve únicamente por los beneficios monetarios de sus decisiones. Es una lástima que la conclusión no se adecue a la exposición de los hechos, pues una resolución más compleja y complicada habría ofrecido, probablemente, una experiencia cinematográfica mucho más completa.

Nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: