‘Camino a la perdición’, la elegancia del director a través de la música


No cabe duda de que Tim Burton (Sombras tenebrosas) le debe buena parte del éxito de sus films a su compositor predilecto, Danny Elfman (Eduardo Manostijeras), y viceversa. Muchos de los éxitos de ambos creadores están ligados tan intrínsecamente que es inevitable recordar a uno al pensar en el otro. Y aunque puede que ocurra en menor medida, algo similar se produce cuando nos acercamos a cualquier película de Sam Mendes. Ya hemos abordado algunas de las claves de su cine, elegante y sofisticado como ninguno, pero no está de más analizar otro de los componentes que más influyen en esa estética única que imprime a sus historias: la música. Si bien American Beauty (1999) es el referente más claro, Camino a la perdición (2002) es, para el que esto suscribe, el máximo exponente de lo que sería la combinación perfecta entre imagen y música. Y todo gracias a Thomas Newman.

Y es que el compositor, posiblemente uno de los menos reconocidos de la industria (ha estado nominado 8 veces y nunca ha ganado), ya es un habitual en el cine de Mendes (también se hace cargo de la inminente Skyfall), por lo que conoce no solo los gustos del director, sino la mejor forma de explotar al máximo la poesía visual que tienen los planos que utiliza. Y en el caso que nos compete, lo hace de forma magistral, componiendo una de las mejores bandas sonoras de su carrera. Con un tono irlandés y caótico en algunos momentos, Newman transmite el caos y la violencia que dominan la vida de los protagonistas (obligados a huir mientras buscan venganza) incluso en los momentos más serenos, añadiendo entonces el componente tierno.

Antes mencionaba a Elfman. La música del compositor de Bitelchus (1988), al igual que la de, por ejemplo, John Williams (Star Wars), son reconocibles en cualquier lugar del mundo. Su sello es tan inconfundible que muchas obras llevan el “sello Elfman” o el “sello Williams” aunque no sean ellos los responsables. Eso no ocurre con la música de Thomas Newman, y es principalmente porque el autor huye de grandes composiciones, de la épica o la fantasía. Con unas 90 composiciones a sus espaldas es evidente que sí tiene un estilo que le hace único, pero digamos que no es un estilo “de masas”.

Más bien al contrario, su forma de afrontar la música de los films tiende más a la elegancia y la sutileza. Pocas veces, por no decir ninguna, la música se impone a la imagen, lo que genera un fenómeno curioso. Poca gente recuerda la banda sonora por sí sola, pero en cambio la mayoría son capaces de reconocerla como obra maestra en el contexto de la historia. Camino a la perdición es buena prueba de ello.

Sin embargo, en la película protagonizada por Tom Hanks hay algo más. Existe un componente único que convierte a la pieza musical en un referente. Puede que sean las estridencias que definen el caos y las imperfecciones de la relación paterno-filial y del asesino contratado para acabar con ellos; puede que sea la elegancia de las notas irlandesas representativas de la familia mafiosa integrada por Paul Newman (en la que fue su última película) y Daniel Craig (Casino Royale). El caso es que las composiciones de Newman ofrecen una visión mucho más compleja de lo que se ve en pantalla (que ya es decir, por cierto), lo que eleva el relato un nivel más.

Sin duda, uno de los temas más representativos del estilo pausado, clásico y, de nuevo, elegante que utiliza el compositor de Buscando a Nemo (2003) es el que transcurre durante la muerte del líder del clan mafioso a manos del protagonista. Todo un ejemplo de poesía visual y sonora, capaz de generar sentimientos tan dispares como la comprensión, la tristeza o el rechazo de la violencia. Con una composición que parece desaparecer en algunos momentos, Newman hace más patente la sensación de impotencia, de un final inevitable por la tozudez de unos hombres acostumbrados a la muerte.

Pero no es la única que puede destacarse: la muerte inicial de la familia del protagonista, los robos a los bancos controlados por la familia mafiosa o la presentación del personaje de Jude Law (Gattaca) son algunos de los momentos más sublimes de una banda sonora única. Y aunque Thomas Newman posiblemente nunca llegue a alcanzar el estatus de estrella que sí tienen otros compañeros de profesión, sus bandas sonoras son auténticos clásicos modernos de la música. La elegancia, el buen gusto y la emoción que desprende la banda sonora de Camino a la perdición así lo demuestran.

 A continuación podéis ver tanto el instante de la muerte bajo la lluvia como otro de los temas más representativos de la película.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

2 Responses to ‘Camino a la perdición’, la elegancia del director a través de la música

  1. plared dice:

    Una de las mejores del moderno cine de gansters, que por algún extraño motivo no disfruta del lugar que merece. No mejor que las consideradas clásicos modernos, pero en ningún caso inferior. Saludos

    • Cierto, debería estar en un nivel más alto dentro del género… y según se mire, como la mejor de su director, aunque ‘American Beauty’ también es un caso aparte. Parece de esas películas que adquieren relevancia pasados muchos años.

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