‘Spider-Man’, o la revolución tecnológica de los superhéroes


El estreno de The Amazing Spider-man, el reinicio del personaje más famoso de la firma Marvel, es una ocasión idónea para repasar los títulos del trepamos más recientes, dirigidos por Sam Raimi (Rápida y mortal) y protagonizados por Tobey Maguire (El buen alemán), Kirsten Dunst (Melancolía) y James Franco (127 horas). Cuando en 2002 se estrenó la primera entrega de la trilogía se daba carpetazo a varios años de búsqueda, de intentos fallidos y de espera para poder poner en imagen real a uno de los superhéroes más atractivos y complejos visualmente hablando. Y es que la traslación del personaje en épocas anteriores había tenido poca fuerza, siendo políticamente correctos.

Desde luego, el nombre de Raimi detrás de la franquicia suponía todo un alivio y, al mismo tiempo, todo un enigma por comprobar el grado de fidelización al original escrito. El resultado no defraudó. El director de Posesión infernal utilizó todas las técnicas a su alcance para dotar de la agilidad necesaria no solo al personaje, sino a la propia cámara. En este sentido, se puede decir que Spider-man fue toda una revolución tecnológica capaz de desarrollar una nueva generación de cámaras, las denominadas spider-cam, que actualmente se utilizan para todo tipo de eventos deportivos. Dicha cámara era capaz de simular el movimiento de balanceo del protagonista, lo que la convertía en herramienta imprescindible en favor de la espectacularidad.

Quizá sea esta la novedad tecnológica más interesante, aunque no la única. Si bien es cierto que los escenarios generados por ordenador son inevitables en este tipo de producciones, Raimi optó por contar con la mayor parte de decorados reales posibles (a diferencia de la última entrega), para lo que se construyeron paredes en el suelo por las que era más fácil trepar sin necesidad de cuerdas y que permitían un mayor movimiento de la cámara. Incluso los combates entre el protagonista y el villano de turno, el Duende Verde (Willem Dafoe) se revelan más naturales, orgánicos y creíbles que los del resto de títulos (con permiso de Spider-man 2).

Con todo, el atractivo del film reside mucho más hondo. Raimi, con ese estilo particular que combina a la perfección comedia, acción y drama, imprime a la trama ese componente distraído que en los cómics queda reservado casi en exclusiva a la incesante verborrea bajo la máscara, y que prefirió eliminar por cuestiones puramente artísticas. Igualmente, la paleta cromática de todo el conjunto, unido a una magnífica banda sonora de Danny Elfman, confirman en el espectador esa idea de asistir a un cómic, a una aventura auténtica del trepamos desde sus inicios, por cierto narrados de forma magistral.

Errores, licencias y momentos inolvidables

Es evidente que la materialización de Spider-man fue, en buena medida, gracias al avance de la tecnología y los efectos digitales que han permitido dar a la trama un aspecto más coherente con el personaje. Pero su éxito se basa, empero, en el sólido guión firmado por David Koepp (Parque Jurásico), a la sazón auténtico adalid de que la historia atraiga más allá del trabajo técnico. Y a pesar de ello, estoy convencido de que muchos seguidores no comulgaron con el desarrollo dramático de los personajes.

No en vano, la historia rompe con muchos de los moldes establecidos en las páginas de los cómics. Comenzando por el hecho de que el personaje de Dunst, Mary Jane Watson, no debería entrar en escena con el Duende Verde, uno de los cambios más criticados fue el de los lanzatelarañas que se fabrica Peter Parker, y que en la versión de Koepp aparecen de forma orgánica tras la picadura. Igualmente rechazado fue la elección de convertir el disfraz del villano en una especie de armadura verde. Respecto a esto, es conveniente decir que la primera idea obedece a la línea argumental seguida por la famosa serie de televisión de los años 90, producto más conocido por el gran público que el orden cronológico de las aventuras en papel. En cuanto al segundo y el tercero, bueno… son decisiones artísticas de dudosa necesidad, si bien la primera facilita mucho visualmente hablando, mientras que la segunda perjudica la comprensión.

En cualquier caso, la cinta de Raimi deja momentos inolvidables que la convertirán, con el tiempo, en un clásico del género. Y dichos momentos tienen mucho que ver con la complejidad dramática del personaje, nacido al amparo de una tragedia personal narrada con fuerza y ternura. Una complejidad alimentada por los dos rostros que debe mostrar (y que es un recurso común en el concepto superheróico) y por el carácter sencillo y cercano de un chico que necesita hacerse un hueco en el mundo sin contar con la presencia de su alter ego encorsetado en las mallas.

Claro que dichos momentos adquieren la categoría de imprescindibles gracias a los actores que los protagonizan. Más allá del trío protagonista, más que correcto en este primer intento, lo realmente interesante se encuentra en el plantel de secundarios. Ya en su momento, tanto Superman como Batman confirmaron la teoría de que, para que una cinta de superhéroes crezca, es necesario contar con un villano sólido interpretado por un actor de renombre capaz de aportar los matices de vileza, locura y maldad necesarios. Dafoe, protagonista de La sombra del vampiro, aporta esos elementos al Duende Verde para convertirlo en un ser desquiciado, atormentado y amenazante. Su labor alcanza un nivel tan alto que poco importan sus enfrentamientos con el héroe o los momentos en que aparece disfrazado; lo que se recuerda son sus diatribas personales entre sus dos personalidades, sus odios, sus miedos y la inseguridad que provoca.

En la actualidad se valora a El caballero oscuro como el gran título que ha redefinido el género de superhéroes, y no falta razón. Sin embargo, años antes este Spider-man y algunas entregas de X-Men indicaron el camino por el que debía dirigirse toda cinta similar que quisiera ser tomada en serio. Un camino formado por un arco narrativo complejo y unos personajes humanos enmarcados en un contexto superhumano. La historia de Peter Parker siempre ha estado definida por ambos pilares, y el film de Sam Raimi supo trasladarlo a la pantalla grande.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

2 Responses to ‘Spider-Man’, o la revolución tecnológica de los superhéroes

  1. Kirsten Duns tis bellisima and great artist,.Todo el mundo tiene su talento y atractivo particular,saludos,buena pagina.

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