‘MS1: Máxima seguridad’: cómo mezclar referencias para la serie B


Es una frase manida, lo sé, pero lo interesante siempre se encuentra en los detalles. Cualquier buena historia, por simple o compleja que sea, perdura en la memoria por la calidad de sus elementos más insignificantes. En el lado contrario, la falta o la incoherencia de los mismos hace que un film sea recordado… pero no de forma positiva. Por tanto, es fácil comprender la frustración del espectador al asistir a un derroche de referencias cinéfilas y cinematográficas en una historia con una trama más o menos entretenida que termina siendo saboteada por una falta total de coherencia narrativa en algunos de los momentos más importantes del relato.

Lo cierto es que, aunque producto de segunda categoría, esta historia de cárceles espaciales, rescates imposibles y chistes a cada cual más malo, tenía todos los elementos para ser algo atractivo. Producida por Luc Besson (El quinto elemento), quien no vive precisamente sus mejores momentos en lo que a calidad cinematográfica se refiere, y protagonizada por uno de esos buenos actores que no terminan de encontrar su sitio en la industria (Guy Pearce, uno de los policías de L. A. Confidencial), la acción continuada y el carácter de ciencia ficción de fondo se presuponían un buen embalaje a las continuadas referencias a grandes títulos del cine de acción y fantástico. Por cierto, que no son pocas: Jungla de cristal1997: Rescate en Nueva YorkLa guerra de las galaxias, … incluso Alien está presente en ese diseño laberíntico de los túneles y conductos del escenario protagonista.

Hay que reconocer que es una producción para los más amantes del género, pero incluso ellos pueden sentirse defraudados. Y es que, más allá del pobre trabajo de la actriz protagonista, Maggie Grace (Sed de venganza), sobre todo si se compara con el resto del reparto (que tampoco es que requiera una mención especial), el film hace aguas por la incredulidad que generan los ya consabidos detalles. Algunos de los giros argumentales están tan forzados que obligan a tragar con ruedas de molino algo que perfectamente podría haber sido abordado de forma mucho más lógica, derivando la trama hacia otros derroteros cuyo desenlace sería el mismo, aunque aportarían más verosimilitud.

A la hora de abordar determinadas películas, uno no espera que sean auténticas joyas de género. Simplemente, se intenta pasar un par de horas distraídas con una historia tan entretenida como previsible y fácil de olvidar. Este rescate espacial casi lo consigue. Casi, pues los imposibles de su guión, tanto a nivel narrativo como visual, impiden un buen disfrute de los chistes malos (a quien le gusten) y de las secuencias de acción.

Nota: 4/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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