El mito de ‘Nosferatu’, el primer vampiro, celebra su 90 aniversario


Desde que en 1897 Bram Stoker publicara su novela Drácula, diferentes directores y actores han abordado la figura del vampiro, algunas veces siguiendo ese esquema de personaje trágico, maldito y aterrador, otras en clave cómica, y muchas otras incidiendo en el aspecto del horror. Este año llega a las pantallas la conclusión de una de las sagas más famosas sobre el mundo de los vampiros de los últimos tiempos. Hablamos, claro está, de Crepúsculo, de la que ha aparecido ya el primer avance de la última entrega. Casualidad o destino, 2012 es también el 90 aniversario del primer vampiro de la historia del cine, que llegó desde Alemania en una adaptación no oficial del libro epístolar de Stoker de la mano de F. W. Murnau y bajo el título de Nosferatu el vampiro.

Enmarcado dentro del movimiento expresionista alemán, del que Murnau fue, junto a Fritz Lang, uno de sus máximos exponentes, Nosferatu supuso toda una revolución en su momento, e incluso hoy día su influencia se deja ver en muchos films “serios” sobre este tema. Gracias a técnicas innovadoras, Murnau otorgó al conjunto un aire fantasmagórico, tétrico e inhumano cuya máxima expresión fue su vampiro protagonista interpretado por Max Schreck, un actor que apenas había trabajado antes de esta película. Tal vez fuera por eso, y por el impactante y convincente maquillaje con el que siempre se presentaba en el rodaje, que muchos miembros extendieron la leyenda de que era un vampiro real. Su palidez, su vestuario siempre negro y de otra época, y unos rasgos físicos muy característicos (orejas puntiagudas, garras en lugar de manos y unos ojos casi blancos en unas cuencas negras) convirtieron a este personaje en un mito del cine.

Pero la película no se convirtió en un referente del expresionismo solo por su actor. Aunque fundamental, es simplemente una pieza más. Antes mencionábamos el uso de las técnicas. Es conocido que este movimiento cinematográfico que surgió en los años 20 del siglo pasado perfeccionó el uso de sombras y trucajes visuales. Uno de los más llamativos fue, precisamente, el que Murnau utilizó para mostrar el mundo casi irreal en el que se encuentra el castillo del vampiro: en lugar de positivar la película, mantuvo el negativo, por lo que los colores en blanco y negro cambiaron, otorgando al bosque y el carruaje que aparecen un aspecto ciertamente fantasmagórico. Famoso es también el plano de la sombra moviéndose por la pared y alargando sus ya de por sí largas garras hacia el cuerpo de la protagonista, algo muy utilizado en posteriores versiones.

Un film maldito

La verdad es que es un milagro que podamos disfrutar actualmente de Nosferatu. Cuando se planteó su realización, el estudio trató por todos los medios de hacerse con los derechos de la novela, sin conseguirlo. Tras su estreno, la viuda de Bram Stoker demandó a sus responsables, y la sentencia obligó a quemar todas las copias. Sin embargo, un reducido grupo logró salvarse de la quema. Esto, unido al mito del actor protagonista y a los acontecimientos que rodearon a la muerte años más tarde del director hacen de este film un fragmento de la historia del cine a estudiar más allá de sus cualidades artísticas o técnicas.

De hecho, su influencia ha sido tal que dos conocidas películas la abordan desde diferentes puntos de vista. Por un lado, el remake realizado en 1979 titulado Nosferatu, vampiro de la noche y dirigido por Werner Herzog (Teniente corrupto) y protagonizo por Klaus Kinski (EL caballero del dragón), Isabelle Adjani (Mammuth) y Bruno Ganz (Sin identidad), y que, esta vez sí, cuenta con los personajes originales de la novela.

Por otro, el mito sobre la verdadera naturaleza del actor Max Schreck fue el centro de la trama de La sombra del vampiro, estrenada en el año 2000 y con Willem Dafoe como Schreck/Nosferatu y John Malkovick como Murnau. Como narra la película, el director alemán contrata a un verdadero vampiro para su película, pero el pacto se le empieza a ir de las manos. En uno de sus guiños más entrañables, el final de esta película es el rodaje de la última escena del original de 1922.

Nosferatu fue, es y será uno de los films más influyentes en el género del terror, y uno de los más innovadores de su época. Mucho ha quedado de su concepto visual y narrativo sobre el mundo de los vampiros, la oscuridad y el terror en las incursiones posteriores. Murnau demostró su genio componiendo una sinfonía (de hecho, su título original es Nosferatu, una sinfonía del horror) que ha madurado hasta convertirse en clásico, al igual que el resto de películas del malogrado director alemán.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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