Fritz Lang, el genio detrás del expresionismo alemán


Los años 20 y 30 del siglo XX, el llamado período de entreguerras, fueron unos años de depresión e incertidumbre para la población europea. En este contexto surgieron numerosos movimientos artísticos y literarios que no sólo reflejaban esos sentimientos, sino que alertaban ante los peligros que se cernían sobre la sociedad. Uno de dichos movimientos, en el ámbito cinematográfico, fue el expresionismo alemán. Con nombres tan relevantes como F. W. Murnau, Robert Wiene o G. W. Pabst, sin duda el director que más aportó al movimiento y que logró mantener su espíritu en décadas posteriores fue Fritz Lang, autor al que la Filmoteca de Cantabria le dedica un ciclo a partir de esta semana.

Responsable de títulos tan legendarios como Metrópolis, El Dr. Mabuse, Los Nibelungos o M, el vampiro de Düsseldorf, se cree además que este judío nacido en 1890 es el autor no acreditado del film que se considera como punto de partida del movimiento: El Gabinete del Dr. Caligari. Y es que los temas que obsesionaron a lo largo de su carrera están patentes en la historia: un pueblo amenazado por un asesino, un hombre que maneja a las masas con una especie de hipnotismo, la lucha de un joven por demostrar sus teorías, etc. Un argumento que, años después, repetiría con mejor fortuna en las entregas de su saga sobre Mabuse, ese genio del crimen en el que muchos críticos y analistas ven al mismísimo Adolf Hitler (la verdad es que no hace falta imaginar mucho).

Si bien es cierto que no habría logrado títulos tan memorables sin la ayuda de su mujer y guionista, Thea Von Harbou, su posterior carrera en Estados Unidos demuestra su obsesión no sólo por el nazismo, del que hizo crítica en todo momento, sino con los males de una sociedad que se muestra decadente pero fuerte y orgullosa al mismo tiempo. Tramas como la de M, el vampiro de Düsseldorf, donde los propios criminales dan caza a un pederasta, o la de la maravillosa Los verdugos también mueren, sobre un caso real ocurrido durante el nazismo, son claros ejemplos.

La potente imaginación del autor de Las tres luces desborda y sobrepasa cualquier otro genio de la época. Posiblemente Murnau le hubiera hecho sombra si no hubiera muerto prematuramente. El momento clave en su filmografía y en su vida personal fue su huida de Alemania cuando Hitler, tras ver sus películas para la UFA (la productora alemana), le quiso para rodar su propaganda. La misma noche en que lo supo, huyó a Francia, y de allí a Estados Unidos. Atrás dejó a una mujer que sí compartía las teorías del Reich y de la que se separaría tiempo después.

Etapa USA

En Estados Unidos desarrolló una interesante carrera donde exploró todo tipo de géneros y tramas, pero manteniendo siempre que podía ese estilo personal que define a la que posiblemente sea su obra maestra: Metrópolis. Películas como La mujer del cuadro, Perversidad o House by the river retoman esos marcados contrastes entre la luz y las sombras, ámbitos en los que se mueven personajes con un pasado oculto que tratan de esconder a través de decisiones que les sumergen cada vez más en el abismo.

Desde luego, el cine negro estadounidense se nutrió, y de qué manera, de la maestría de Lang a la hora de recrear ambientes que fueran fiel reflejo de los sentimientos de los personajes. Pero no fue el único. El díptico El tigre de Esnapur y La tumba india, unos de sus últimos trabajos, reflejan ese mundo sórdido de magia, leyenda y personajes ambiguos a pesar de ser un relato de aventuras en color. El western también contó con su toque personal en Encubridora.

Influencias

Lang ha terminado por convertirse en un referente para el género fantástico gracias a su labor en el cine mudo y el expresionismo alemán. De hecho, muchos de los elementos de Metrópolis han sido incorporados u homenajeados en películas posteriores. George Lucas utilizó el diseño de María, el robot que provoca la revolución entre los trabajadores, para su C3PO, mientras que el diseño de la ciudad futurista donde los ricos viven en la superficie y los pobres bajo suelo ha influencia a infinidad de historias, desde Blade Runner hasta la misma Star Wars y otras producciones futuristas. Existe una versión en manga de Metrópolis que lleva el mismo nombre y que se adaptó a la pantalla grande, e incluso David Fincher homenajeó al gran director en el videoclip de Express Yourself de Madonna. Y esto por citar sólo algunos.

El exilio a Estados Unidos sólo tuvo un inconveniente, y es que el desarrollo de los efectos que había logrado en el expresionismo alemán se perdió. Unos efectos visuales que dejan sin habla si se tiene en cuenta la época en la que se realizaron y que el cine apenas tenía 30 años de vida. Sus conceptos para explicar en una pantalla el funcionamiento de la mente, las alucinaciones, la comunicación sin necesidad de teléfonos o los mundos fantásticos de Lo Nibelungos o Las tres luces no sólo están vigentes en el arte audiovisual, sino que muchos directores recurren a ellos para inspirarse, lo que aúpa a Fritz Lang como el genio detrás del expresionismo alemán… y de algo más.

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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