‘The Artist’: Silencio tras la pantalla


Resulta grato y sorprendente ver una película como The Artist en pleno siglo XXI, con el 3D en boca de todos, el Dolby Surround y las grandes producciones con efectos digitales. Cualquier amante del cine, del buen cine, debería tirarse de los pelos si no logra ver en una pantalla grande la nueva película de Michel Hazanavicius. Emotiva, entrañable, cómica y trágica por momentos, el film supone todo un ‘tour de forcé’ para actores y equipo técnico, que han tenido no sólo que rodar en blanco y negro, sino que transmitir todo por gestos al no existir el sonido.

Esconder las emociones que provoca la caída en desgracia de un actor de los años veinte cuando el sonido hace su aparición en el séptimo arte resultaría inútil. El protagonista, que recuerda a actores como Rodolfo Valentino o Gene Kelly, representa a toda una generación de artistas que se vio obligado a reciclarse o morir, una de las múltiples moralejas que esconde la película. En su periplo hacia la oscuridad y el olvido, maravillosamente narrado no sólo a través de la transformación física del personaje, sino con el ascenso de una actriz que podría considerarse su pupila, estará acompañado por otro de los personajes que terminan por ser parte fundamental de la trama: el perro, fiel amigo y actor secundario en todas sus películas.

En la memoria quedan secuencias como la pesadilla sonora, el ascenso al estrellato de la protagonista femenina a través de su nombre, cada vez más alto, en los títulos de las películas, la resolución de su descenso a los infiernos o ese final, ya sonoro, que ofrece esperanzas no sólo al protagonista, sino al espectador con un claro mensaje: olvidar el egocentrismo y la vanidad para reciclarse en lo que la sociedad demanda y poder, de este modo, mantenerse en el mundo.

Puede que los premios avalen esta producción, pero son innecesarios. Habla por sí misma. Desde la música, maravillosa composición de Ludovic Bource, hasta los más pequeños detalles de producción, todos los elementos convierten a esta historia, sencilla y clásica por otro lado, en una experiencia única, un soplo de aire fresco en medio de películas de terror que lanzan sangre al espectador, comedias románticas sin atractivo alguno o grandes superproducciones.

Precisamente el único pero que puede tener la historia es el de la sencillez. Y es que el paso del mudo al sonoro no fue tan sencillo como tomar una decisión artística o moral. Para muchos actores supuso un auténtico calvario el adaptarse a un formato que no les aceptaba por no tener una voz adecuada. Pero esto es parte de la historia del cine. Historia a la que ya pertenece The Artist por derecho propio.

Nota: 10/10

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: